Twitter y la nueva guerra de los mundos

Las redes sociales hoy en día se están convirtiendo (si no lo son casi ya) en nuevos medios de comunicación. He querido enfocarme en Twitter pues su velocidad, tamaño de información que crean y los rollos del trending topic y hashtag le dan una dimensión diferente y más periodísticas que Facebook. A mi no me gusta Twitter, de hecho no tengo (el blog sí para que lo sigais desde donde os vaya mejor) pero es una realidad ya, y sus temas son temas para muchos medios de comunicación tradicionales.


 
No se puede negar su papel, y por eso, tanto personajes públicos (con sus correspondientes deslices y cagadas) como periodistas optan por este medio para ponerse en contacto con el mundo y comunicar. 
 
 
Precisamente en el punto que se empieza a comunicar por Twitter empieza nuestro tema. Antes de sumergirnos, quiero hacer un breve paréntesis para hablaros de uno de los momentos clave del periodismo: La guerra de los mundos de Orson Welles. Para todos los que hayáis estudiado periodismo, o simplemente de culturilla general, este episodio es tan anecdótico-patético como importante para el periodismo. Os hago un breve resumen.
 
30 de octubre de 1938. Emisora CBS. Estados Unidos.
En el radioteatro de la emisora se interpreta una adaptación de la novela de ciencia ficción “La guerra de los Mundos” de Orson Welles. El guión adopta la forma de un noticiario que va relatando los hechos. Su ejecución periodística es perfecta, una auténtica retransmisión. Demasiado perfecta. Se había ido avisando: esto es ficción. Parece que nadie tenia puesta la radio en ese momento. El noticiario empezaba con un:
Señoras y señores, les presentamos el último boletín de Intercontinental Radio News. Desde Toronto, el profesor Morse de la Universidad de McGill informa que ha observado un total de tres explosiones del planeta Marte entre las 7:45P.M. y las 9:20P.M”
Y de pronto, se interrumpía la “programación” para una últimisima hora:
Señoras y señores, esto es lo más terrorífico que nunca he presenciado… ¡Espera un minuto! Alguien está avanzando desde el fondo del hoyo. Alguien… o algo. Puedo ver escudriñando desde ese hoyo negro dos discos luminosos… ¿Son ojos? Puede que sean una cara. Puede que sea…”
 
Y se armó. La gente no oyó la parte de: esto es una ficción radiofónica, y el caos se desató. Realmente creyeron que unas criaturas extraterrestres a las que no veían ni oían, les atacaban y aniquilaban con un rayo de luz y gas. El poder de los medios de comunicación de masas había actuado.
Podríamos considerar que los norteamericanos del 1938 eran unos ingenuos y algo tontos. Creerse que estaban sufriendo una invasión alienígena. Lo cierto es que la culpa fue del periodismo y de la voz del actor que tan bien hizo de periodista. Pues es periodista es una figura que legitima que lo que se dice, por increíble que parezca, es cierto. Hasta que los medios de comunicación no informen de ello no es verdad. Y lo estaban diciendo. Nadie comprobó nada, o muy pocos.
 
Paradójicamente hoy en día nos encontramos con un desprestigio y falta de credibilidad del periodismo en sí, sin embargo, el papel y poder del periodista está intacto. Por mucho que puedan decir. Si sale en la edición digital del periódico, interrumpen programación de radio/tv con una noticia. Es que es cierto. Y eso les pasó a los estadounidenses.
 
¿Hoy podría pasar? No sé si llegaríamos al nivel de invasión alien, prefiero no saberlo. Pero la respuesta es SÍ. Y ni siquiera hace falta que salga en los medios propiamente. Aquí es donde entra Twitter.
 
Un periodista usa su Twitter e “informa” de un hecho. Pongamos algo no real y sin embargo verosímil. Esta persona, que tendrá unos cuantos miles de followers, escribe un tweet del estilo: “Estados Unidos y China en guerra. Las Coreas enfrentan a los gigantes. ¿Qué va a hacer la ONU?”
Los followers del periodista, los que lo ven, lo retweetean al momento. Es posible que también lo publiquen en Facebook. Sus contactos repiten el proceso y la bola crece de manera brutal. Habrá algunos, eso sí, que iran a comprobar los medios de comunicación para ver si dicen algo de eso, y si no ven nada, no se lo van a creer de momento. ¡Voilà! Imaginad que pasa si los medios también lo dijeran, aunque fuera falso, creyendo que es real (no seria la primera vez que se tragan una bola así).
 
Eso demuestra que el Twitter, su inmediatez, unida a la figura del periodista como legitimador de la información, podrían crear una nueva guerra de los mundos. Puede que el ejemplo sea algo grande y no puedo imaginar que pasaria, pero con noticias a nivel más local, lo que se puede mover. 
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