Sant Jordi

El 23 de abril se celebra en Cataluña el día del libro y de la rosa. Esta festividad está basada en la leyenda de Sant Jordi que os voy a explicar muy brevemente:

San Jorge 4

Sant Jordi matando al dragón

Había una vez hace mucho mucho tiempo un dragón que tenía atemorizado el reino. Para aplacar su ira los habitantes del reino le entregaban cada día dos ovejas para que se las comiera. Cuando empezaron a escasear, se eligió a sorteo una persona que acompañaría a una oveja en su sacrificio y  ambos serían devorados por el dragón. Llegó un día en el que la suerte eligió que fuera la princesa la sacrificada. De camino a la cueva del dragón se encontró con un caballero que decidió salvarla. Luchó con el dragón hasta que por fin lo derrotó. De la sangre que brotó del cuerpo sin vida del dragón, nació un rosal, y el caballero, Sant Jordi, cogió una rosa y se la regaló a la princesa.

De este modo, es costumbre que los hombres regalen una rosa a las mujeres (sea la novia, mujer, madre, hermana o la que puedan), y ellas les regalan un libro, para conmemorar la muerte de Shakespeare y Cervantes, cosa que no tiene que ver mucho con la leyenda, pero bueno. En mi caso, prefiero que me regalen un libro a una rosa, pero tampoco me voy a quejar.

En Cataluña, además, es como un San Valentín autóctono, aunque se celebren ambos. Pero, no es solo catalana. Se celebra también en Aragón (Sant Chorche es el patrón de la comunidad). Tanto en Cataluña como en Aragón esta fiesta tiene un toque reivindicativo de la propia cultura, y suele ser un día rico en actos culturales. Además, desde 1996, la UNESCO lo convirtió en el día internacional del libro. Tanto la leyenda como la festividad se ha extendido y hay muchos lugares tanto en Europa como fuera en la que celebran ese día.

De caballeros y dragones…

Sant Jordi no es el único caballero famoso por derrotar a un dragón. La lucha entre estos grandes animales mitológicos y bondadosos caballeros de blanca armadura es un tema recurrente en leyendas y obras literarias de la Edad Media.

Así, los germanos tienen a Sigfrído (El cantar de los Nibelungos), el cual derrotó a un dragón y al bañarse en su sangre (un poco gore esto) se volvió invencible, menos un trocito de su corazón que quedó tapado con un hoja. Tienen otro héroe más: Beowulf, que murió siendo ya rey al luchar contra un dragón.

yamatanoorochi

Susanô luchando con Yamata-no-Orochi

En Japón, el dios Susanô había sido desterrado a la tierra de los humanos por sus fechorías en el Takagamahara (Alta Llanura del Cielo). Allí se encontró con un matrimonio desesperado pues su última hija (una princesa) iba a ser devorada por el Yamato-no-Orochi: un dragón de ocho cabezas y ocho colas. Sirviéndose de su ingenio, hizo construir una casa con ocho puertas, y tras cada puerta, colocó una vasija de sake. Convirtió a la chica en una peineta que colocó en sus cabellos para protegerla. Cuando el dragón se quedó dormido de tanto beber, le cortó todas las cabezas y colas. De la unión de Kushinada-hime (la princesa) y Susanô surgió la estirpe de Izumo.

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