Charla con Ibán Roca

charla con retoca

Ibán Roca, autor de Luminantes.

Decía en la reseña de Luminantes que descubrí este libro de rebote, pues es el momento de explicaros esa historia.

sandra brunaUn día me llega un mensaje de una amiga y me comenta que una compañera nuestra de clase está en una agencia literaria. Si estaba interesada podía incluirme en un coloquio de la nueva novela de un escritor. Como os habréis dado cuenta, por Viviendo Cultura no hay mucha actividad últimamente así que le respondí: “¡Cuenta conmigo!”. Realmente no le dije eso, pero vamos, me apuntaba sí o sí. Era una gran oportunidad para el blog, de resucitarlo y presentaros nuevos contenidos; y para mí ya que no es algo que pueda conseguir cada día. Así que me apunté. Desde Sandra Bruna Agencia (o Ediciones B, no lo tengo claro) fueron muy amables al enviarme el libro a casa. ¡Y gratis! ¡Bieeen, por fin consigo un libro gratis! (modo entusiasmo off). Finalmente tras algunos cambios, acabó siendo un tête-a-tête entre el autor y una servidora. ¡Con lo tímida que soy yo! Como buena “periodista” me lo había tomado muy en serio. Me había leído el libro (mala cosa sino) y me había hecho una lista con los puntos que no tenía claros y quería cometarle a Ibán. Si os habéis leído la reseña (y sino ya tardáis) recordaréis que señalé ciertos aspectos. Pues a eso iba.

Llegué a la estación de Sant Cugat y a pesar de que me había dicho que iba a ir vestido de payaso, con zapatos rosa chillón y un libro bajo el brazo, solo cumplió lo último. ¡Que desilusión! Fuimos a una cafetería y una vez sentados, ¡al ataque! Estaba ansioso por saber qué me había parecido. Perdonad que no sea literal, ya que se trató de una charla y no una entrevista. ¡Espero que Ibán no me denunie por manipulación de sus palabras! Voy a intentar ser lo más fiel posible. Os lo dividiré en dos partes (que no dos entradas): una ceñida estrictamente a la conversación sobre Luminantes y la otra sobre algunos de los temas que hablamos, a más a más.

Esa sensación extraña que me había dejado el final abrió la conversación. Por lo visto más lectores se han quejado que no se desvela tanto como quisieran, pero entiendo a Ibán cuando dice que si lo das todo ya desde el principio, ¿qué magia queda para después? Estoy bastante de acuerdo con la cantidad de información que nos revela en este primer libro y la que deja para más adelante. Eso es lo que quizás me convenciera que será más fácil juzgarla en su totalidad, con todas las piezas colocadas. Me gusta saber que ese Nudo que me ha llamado la atención va a volver a primer plano. Os decía en la reseña esas similitudes que yo le veía, y mientras que reconoce que ese Gran Hermano que de hecho ya vigila nuestras vidas es una clara inspiración, no conocía City of Ember. El cómo nace esta historia se relaciona mucho con esta sociedad y él ha contado en más de una ocasión que la semilla de su sociedad distópica son dos amigas en un tren charlando, hasta que sus móviles las aparta de su conversación y las sumerge en el mundo de esa pequeña pantalla. Eso es algo que lo hemos vivido e incluso hecho todos, o casi todos. Y en ocasiones puede dar miedo pensar en qué va a acabar todo esto… Más inspiraciones (si es que en este mundo está todo inventado, o casi). El por qué de ese parecido del Torneo con los Juegos del Hambre. Os dije que no lo juzgárais hasta saber las razones. Según me contó Ibán, Luminantes es un encargo. Le piden una distopía, 300 páginas, chica protagonista y un rollo a lo Juegos del Hambre a la española. Sabiéndolo, todo encaja, aunque reconoce que no se leyó la triología de Suzanne Collins entera (los resúmenes de wikipedia son útiles para todos). Yo que sí la he leído desconocía que su autora era guionista (cosa que Ibán, por compartir profesión, lo sabía o detecta) y me sorprendió cuando me comentó que sus tres libros siguen el tempo y la estructura de un guión con descripciones entremedio. ¡Lo que aprende una! Pero hay más sobre el torneo. No me gustó lo poco relevantes (o nada) que son sus participantes. Ibán dice que su intención era que igual que los habitantes del Nudo del principio ayudaran a conformar en el imaginario del lector cómo es la gente del Bosque y cómo vive.

Portada de Luminantes

Portada de Luminantes

De sus instrucciones para la novela me surgió una duda (que ya traía de casa), ¿sería Luminantes lo mismo con un chico como protagonista? Aunque la decisión venía dada desde arriba y podemos identificar cierta “imposición” del género, Ibán cree que una chica es más compleja y eso da más juego, pues reconocía que, en general, los chicos son más aburridos. Esta complejidad posiblemente ilustrada en el lento aprendizaje emocional de Lara, contrarrestado con su rápida adaptación al nuevo mundo. Quizás, lamentaba, no se acababa  de entender bien esa especie de “magia”, esos recuerdos que llegan a la protagonista de parte de Norah dejándole todos sus conocimientos. Aunque puede que lo que más confunda sea su relación con Antje (pronunciádlo como queráis, An-je, An-ye, An-che). El desarrollo de la historia lo va aclarando, pero confirmado, no es lesbiana (que tampoco hubiera pasado nada), simplemente no sabe distinguir los tipos de amores, está aprendiendo. Y le repliqué: “pero es que parece que Antje le sigue el rollo”. Su intención es que ella la tratara como una amiga íntima, “yo en el tren veo chicas y que si besitos, que si van cogidas…”, me contestó. ¡Culpables! Desconcierta un poco, aún así, pero ves que esto no va a quedar así y a Lara le queda un largo camino. Y por fin algo que necesitaba decirle a Ibán: “¡No puedo con Adrián!” Y creo que le hizo gracia. Me alegra saber que no es cosa mía, está hecho para que te caiga mal, aunque le desconcertaba que nadie hubiera reparado en su sacrificio ni se hubiera preguntado por qué lo hacía. Una vez que lo dices piensas, es verdad, al final cumple… pero… en mi caso se me hacía tan plasta cada vez que lo mencionaban que no quería saber nada más de él.

Y hasta aquí podría considerarse la parte que Ibán Roca buscaba con este encuentro. Saber qué opina el lector de su novela, conocer sus aciertos, sus fallos y cómo ha llegado a los demás. Quedó claro que muchas veces una cosa es la intención que tú quieres darle y otra la que al final llega. Es difícil manejar esto.

En esta otra parte no me extenderé tanto (espero) pero a mi me pareció muy interesante también (de hecho se nos pasó el tiempo volando). Ibán se dedica, entre otras cosas, profesionalmente al guión de animación. Para él escribir es una gozada, ya que no se ve limitado por los costes ni las influencias de nadie más en la versión definitiva. Si quiere una manada de bueys y árboles altos hasta hacer cosquillas a las nubes, lo escribirá. Pero también reconocía que en España, si no eres un Ildefonso Falcones o gente así, escribir es un hobby, muy bonito, pero no da para vivir. Comentaba que de su libro (en papel) el autor recibía un euro escaso por cada ejemplar vendido. Sacad las cuentas de cuántos se necesitan para poder mantener a una familia. También hablamos del actual panorama en el mundo literario. El e-book, pero sobretodo las descargas de libros, se está cargando el negocio. Es difícil decirle a estas alturas a la gente que la cultura debe pagarse. Hay mucha gente detrás y no viven del aire. Para Ibán el mercado debería evolucionar hacia las ventas digitales como método habitual, y en papel como edición de lujo: buena encuadernación, ilustraciones, buena presentación… Si quieres leerlo, el formato e-book es barato, y si lo quieres tener, pagarás por un producto hecho como los de antes. ¿Quién no querría su libro favorito así?

Foto con Ibán Roca

Foto con Ibán Roca

Sobre el público lector reconocía los diferentes ritmos. Siendo cada vez más audiovisuales, ni él que trabaja en el medio, cree seguir el ritmo de l@s adolescentes actuales. Percibimos las imágenes más rápido, captamos todo antes, lo queremos ya. Y esa es la dificultad del autor, lograr un ritmo lo más acorde posible a su público. Yo creo que Ibán precisamente por su formación lo logra, quizás para otro no, pero quitando algún pasaje, no creo que peque de lento. Por último, y siendo un poco más personales, reconocía que no lee libros de su género. Aunque es casi imposible ser 100% original, intenta verse lo menos influido posible por otras obras. Además, hay retos con los que no se atrevería (o por lo menos solo) como escribir una adolescente hoy en día (“en fantasía es más fácil de manejar”, decía).

Seguro que me dejo multitud de cosas en el tintero, sería imposible reproducir toda la charla aquí. Solo espero que os haya ayudado a entender o matizar algunas cosas que yo no tenía claras o, ya que podía, quería comentar al autor. Poder hablar con Ibán Roca ha sido una experiencia increíble, y quería darle las gracias a él y a Sandra Bruna Agencia por esta oportunidad. Espero que las cosas vayan según lo esperado, y salga a la luz (nunca mejor dicho) la segunda parte de Luminantes. Os dejo la web del autor para que os paséis:

http://www.ibanroca.com/

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