En país de pobres la policía es criminal y el traficante salvador

Titulo: Abusado. O Dono do Morro Dona Marta.
Autor: Caco Barcellos.
Genero: Reportaje – Periodismo de investigación.
Año de publicación: 2003 (1ª edición)
Editora: Record.
Nº de paginas: 560.

Abusado narra la trayectoria de uno de los criminales más conocidos de Rio de Janeiro,Marcinho VP, además de explicar las disputas por el poder en las favelas de la ciudad desvelando todo el funcionamiento del Comando Vermelho, la facción criminal más poderosa del país en los años 90.

 

En Brasil, el traficante es el héroe del pueblo. O al menos dentro de la favela en que actúa. En las comunidades más pobres, donde la presencia del Estado es casi inexistente, son ellos quienes cumplen con el papel, los que se preocupan por la gente, llevando un mínimo de asistencia sanitaria o cualquier otro servicio básico que no les proporcionen el gobierno. Aun así, estas ayudas no son suficientes y, sumadas a la violencia generada por el propio trafico y a la actuación de la policía corrupta, hace que la vida de estos moradores se convierta en una novela en que difícilmente tendrá un final feliz.
 
Esta es la realidad de la mayoría de las favelas en Rio de Janeiro incluyendo el Morro de Dona Martaprincipal escenario del libro Abusado (2003) escrito por el periodista Caco Barcellos. En esta obra de más de 500 páginas, Barcellos narra la vida del traficante Marcio Amaro de Oliveira, el Marcinho VP (en el libro con el seudónimo de Juliano VP). Aunque Abusado se enfoque en su historia, esta publicación tiene varios protagonistas, pues recoge la trayectoria de las personas vinculadas a Juliano VP y al crimen organizado de como el caso de la mejor amiga del criminal, la moradora de calle Luz. Son historias de vida que representan todos los pobres que cayeron en el olvido por el resto de la sociedad. Además, la obra también asume un carácter de documental en que el periodista explica la historia de la comunidad, las disputas entre traficantes por dominar la favela, la corrupción de la policía y el funcionamiento de una de las facciones criminosas más importantes del país en la época: el Comando Vermelho .
 
Caco Barcellos
Fueron 4 años de intensa investigación para poder terminar el libro que tiene cuatro partes con 38 capítulos y un prólogo escrito posteriormente a la muerte de Juliano VP. La disposición de los acontecimientos se suman a la medida que pasan los hechos, así como aparecen flashbacks para detallar situaciones y eventos.
 
Son características que hacen del Abusado un libro caótico y con un ritmo agitado que engancha el lector desde un primer momento. Pero que hace de este libro único y completo.
 
En las primeras paginas se narra una operación de los traficantes e ya atrapa al lector tanto por los diálogos como por la reconstrucción de los hechos. Además despierta la curiosidad para saber cómo empezó la misión, el porqué y el futuro. Todas respuestas que serán dadas a lo largo de la obra. El formato narrativo también sorprende. En las dos primeras partes, ‘Tiempo de vivir’ (Pag.15) y ‘Tiempo de morir’ (Pag.327), el narrador esta en la tercera persona omnisciente y explica cada detalle de los acontecimientos dotando las páginas de un realismo extremo.
 
Ya en la tercera parte, ‘Adiós a las armas’ (Pag.451), la narración da un giro de estilo y Barcellos adquiere el papel de primera persona periférica y pasa a formar parte de la historia de forma directa. En este apartado, el periodista reproduce los encuentros y diálogos que él tuvo con Juliano VP en los escondrijos del traficante y en Argentina, uno de los países de fuga del traficante. Es en este momento es cuando el autor acerca la faceta más humana del protagonista, aumentado cada vez más su carisma que empezó a ser desarrollada en los primeros capítulos como su curiosidad por conocer el mundo, sus hazañas para huir de los policías o incluso su manera de ver la vida cuando repite una y otra vez que “está del lado cierto de la vida equivocada”.
 
Después de horas, días y años investigación y de convivencia con la comunidad del Santa Marta, Caco Barcellos intentó ser lo más fidedigno posible, dando una visión de la realidad desconocida por muchos brasileños. Es fascinante la forma que reproduce los diálogos con los fallos gramaticales y las jergas de cada uno de los personajes, característica que dice mucho de la cultura y personalidad de cada uno. Todas las cartas escritas por Juliano VP aparecen con los errores de una persona que no tuvo estudios como la que envío a su facción criminal para explicar su alejamiento de sus actividades: más isso nao qué dizé que nao sejamos irmaos… y que en realidad sería: “Mas isso nao quer dizer que nao somos irmaos”.(Pág.504).
 
Juliano VP
Otra aspecto que marca es el grado de realismo de las descripciones, de las escenas que se acercan tanto a la realidad que llegan a transmitir sensaciones de miedo, dolor, alegría,tristeza e incluso asco en los momentos más fuertes en que narra las heridas de bala o las torturas que sufría por la policía las veces que fue arrestado.
 
Tal vez el único aspecto que ponga en duda los datos narrados por el periodista sea el hecho de que el propio se negó a acompañar las historias en el presente pues, según Barcellos, él tendría como obligación profesional de denunciar y consecuentemente abandonar la producción del libro.
 
Según la policía carioca, las revelaciones que aparecen en la obra fueron unas de las causas de la muerte del protagonista en el 2003 por el propio Comando Vermelho. Hecho que el autor niega, afirmando que la información publicada pudo haber sido una sorpresa para las clases más burguesas, pero no para aquellos que crecieron y vivieron rodeados por el crimen.
 
Aunque, este no es el primer libro del periodista que ha creado polémica ni tampoco el único que denuncia una problemática social. En 1992 lanzó el “Rota 66”, dónde denunció el asesinato de millares de personas en manos de la Ronda Ostensiva Tobias de Aguiar (Rota), un grupo que formaba parte de la la Policía Militar de Sao Paulo entre las décadas de 1970 y 1990. Esta obra acabó llevando a juicio muchos de los implicados. El libro llegó al conocimiento de Juliano VP que contactó con Barcellos para pedirle un favor:
¿Qué pasa? He leído tu libro sobre los crímenes de la Policía Militar allá de Sao Paulo, el Rota 66. ¿No vas a escribir sobre los crímenes de los hombres de aquí? (Pg. 455). Una charla más tarde se materializaría en el libro de Abusado. Tanto en Rota 66 como en Abusado, Barcellos no solo recibió reconocimiento de la crítica llevándose el premio Jabuti de literatura por ambos (1992 y 2004 respectivamente) sino que innovó dentro del escenario literario brasileño de no-ficción retratando la realidad de los más débiles hasta entonces olvidada por el resto de la sociedad.
 
El trafico en la ciudad de Rio de Janeiro es un problema social que viene de décadas, una situación creada por la desigualdad social, la falta de oportunidades de las personas que crecen en las favelas y otras razones de índole política y económica. Son años de guerra civil entre policías y traficantes sin nunca llegar a una respuesta realmente efectiva. Entonces, ¿Qué hizo de Marcelo VP tan especial? ¿Porque contar su vida y no la de cualquier otro traficante?
 
Tal vez esta respuesta esté a lo largo de todo el libro de Caco Barcelos. No se trata solo de su personalidad diferenciada respecto a las otras personas de la favela, como su afición por tocar el saxofón, de idolatrar al Che Guevara, el hábito de la lectura o la voluntad de juntarse al Comandante Marcos en Colombia. Se trata del espejismo de millares de jóvenes que no encuentran una salida en el ‘asfalto’ (jerga que hace referencia a las personas que no viven en los morros) o sencillamente sufren prejuicios por venir de donde vienen. Y, cuando a un chaval de 15 años se le ofrece el triple del sueldo mínimo para trabajar en el tráfico para que pueda alimentar a su familia, no deja de ser una idea tentadora que cualquiera en su situación hubiera aceptado. Para finalizar cabe resaltar que en Abusado el propio Barcellos nos convence de esta injusticia social afirmando que su experiencia reforzó el rechazo hacia la cultura delictiva perversa contra aquellos que ya nacieron condenados a todas las formas de injusticias.
 
Escrito por Nicole Font Guedes
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Tarta de chocolate

De postres va el tema. Tras el bizcocho de limón llega la tarta de chocolate. Esta vez no tendremos fotos del paso a paso, pero creo que el resultado es suficientemente apetecible, ¿no? Vamos allá pues.

 
Ingredientes (para un molde o bandeja rectangular grande):
– 1 litro de leche entera
– 13 cucharadas de azúcar
– Nata líquida para montar
– 3 sobres de Flanín (o sobres de preparación de flan, tipo los que comercializa Royal)
– 2 tabletas de chocolate para fundir Nestlé
– 1 paquete de galletas hojaldradas (galletas María, pero un poquito más gruesas)
Preparación: 
1. En un vaso o recipiente, disolver el flan con un poco de leche entera.
2. Echar el resto de la leche en una olla y mezclar con el azúcar hasta hervir. 
3. Cuando hiervan la leche y el azúcar, echar la disolución de antes (la del flan, vigilad que no queden grumos), y remover sin parar hasta espesar. Dejar enfriar 2 minutos más o menos.
4. Paralelamente, fundir las dos tabletas de chocolate al baño maría con un poco de agua, y añadir la nata hasta que nos quede una crema de chocolate (echar medio bote de nata líquida si éste es pequeño, más o menos).
5. En una bandeja, en la que vayamos a servir la tarta, colocaremos las siguientes capas. Primero una de galleta, después una de flan, otra de galleta, una de chocolate, una de flan y, finalmente, otra de chocolate. Debemos tener cuidado de que las capas de galleta queden bien recubiertas. 
6. Dejar enfriar en la nevera. Puede hacerse el mismo día para comer, por ejemplo, por la noche, pero queda más buena si es de un día para otro. Cuánto más fría esté, mejor.
7. Decorar si se desea, bien con fideos de chocolate o frutos rojos.
 
Gracias a Vicky Lagos Vives, nuestra colaboradora habitual y hoy también, pastelera. ¡Que aproveche!

Universidad Arcana

Gornalia, 2011 de nuestra era, The Arcanorum.
Curso introductorio en Literatura Fantástica.
El Maestro.
Ahhhh, ¡bien, bien, bien! Por fin empiezan las clases una vez más, aquí, en el Arcanorum.
He de confesaros, mis jóvenes alumnos, que sentía temor a la falta de interés en la asignatura que me propongo impartir, aunque veo que andaba errado. Debí entender que Literatura Fantástica os atraería como caramelos a los niños pequeños.

 
Y es algo bueno, realmente bueno que así sea, porque desde que el mundo es mundo, nosotros, estimados alumnos, como seres humanos que somos, siempre hemos ansiado contemplar universos diferentes al nuestro, donde el hombre no se rige por las leyes naturales.
Siempre ha habido una atracción hacía lo diferente, lo misterioso, lo mágico…
Pero, no adelantemos acontecimientos, antes de sumergirnos en los misterios de lo arcano, me propongo en explicaros como enfocaremos la…
¿Si? Ah, ¿que no sabéis como me llamo? Bueno, podéis llamarme Maestro, claro, llamarme Arcanista Supremo o Magíster suena muy petulante, y no quiero ni pensar en que utilicéis estos términos a voz alzada por los pasadizos de la Universidad,  … sería embarazoso, muy embarazoso.
Como decía antes de la oportuna interrupción de la joven, la asignatura será impartida de dos formas, por un lado en cada lección escogeré un libro de Literatura Fantástica y haré una breve reseña del libro, explicando detalles de la obra que me gustaron y otros que no tanto, o que no me gustaron directamente. Tras esto, y si con suerte, algunos de vosotros lo habéis leído también, podréis hacer comentarios al respeto.
Aunque antes de comenzar a analizar libros, intentaré dar unas pinceladas, de lo que creo yo, que debe considerarse Literatura Fantástica, y, me propongo daros algunos consejos sobre la compra de libros fantásticos.
En próximas clase, ya entraremos individualmente en libros.
Ahora, jóvenes, sacad un pergamino, mojad vuestras plumas en tinta, y tomad nota, pues lo que ahora explicaré es muy importante:
En primer lugar, ¿que considero yo, Literatura Fantástica?
Pues ni más ni menos que obra literarias que describen historias en mundos alternativos o diferentes al nuestro.
Mundos donde la MAGIA es un elemento más de la naturaleza y donde hay seres que son capaces de comprenderla y manipularla.
Mundos donde a parte de los seres humanos, pueblan su superficie otras razas, como por ejemplo, elfos, enanos, orcos, dragones, trolls, y un largo etcétera de criaturas que no pueblan nuestra Tierra.
Ya se, ya se, jovencita, veo en tus ojos la pregunta implícita… forman los vampiros parte de estas criaturas mágicas?
¡Mi respuesta es sí y no! Si te refieres a vampiros como los que últimamente están de moda, con sus largas miradas bajo sus largas pestañas, y que brillan bajo el sol… y me niego a nombrar en esta clase, donde imparto una asignatura seria, te diré que no.
Englóbalo en novela romántica, novela gótica (como son por ejemplo los libros de Anne Rice), pero de ningún modo pueden considerarse Literatura Fantástica.
Por otro lado, si nos referimos a vampiros al uso, entes malignos bebedores de sangre, antítesis de los héroes que nos atañen, podemos considerarlos criaturas fantásticas.
Espero haber solventado vuestras dudas al respecto, y no volver oír hablar de este tema, que me pone de mal humor.
Y por último, considero Literatura Fantástica, aquella que describe la historia de un personaje singular, y que por medio de grandes hazañas, llega a convertirse en un poderoso héroe y es capaz de alterar el sino de su mundo.
Ahora pasemos a los consejos:
  • En primer lugar, si podéis, comprar los libros en inglés. Ya sé que vuestro inglés casi seguro que es lamentable, puesto que la mayoría de vosotros procedéis de la soleada Hispania, pero, por un lado os permitirá mejorar vuestro nivel de la lengua de la pérfida Albión, y por otro lado, y no menos importante, los libros en inglés son más baratos.
  • En segundo lugar, dejaros aconsejar por vuestros tenderos habituales, ya que ellos suelen saber bastante del tema.
  • Tercero, si podéis, al principio, comprad libros únicos, con esto quiero decir, que no empecéis sagas que estén inconclusas, ya que al principio, esto es motivo de frustración porque no sale la segunda parte, o la tercera, o la vigésimo segunda…. Los autores de fantasía son un poco lentos a la hora de escribir y entregar sus trabajos, y ya no deciros nada de traductores o distribuidoras.
  • Y por último, ya que no me quiero extender demasiado, es que acostumbraros a que, libros que a vosotros os gustan, no triunfen en el mercado y tengáis que comprarlos de importación porque en español ya no se traducirán.
Veo ya que se acaba el tiempo de clase, y se que tenéis otras asignaturas que cursar, pero dejadme deciros que en la próxima clase hablaremos de “El nombre de el Viento” y de su segunda parte, “El temor de un hombre Sabio”.
¡Ahora, iros!, y meditad sobre lo que he dicho, tengo que preparar las fiestas navideñas, ¡y vosotros deberíais hacer lo mismo! Es una época de… magia.

Crónica de viajes: París (II)

¿Qué esconde la Ciudad de la Luz tras sus grandes boulevards y el glamour de sus calles? Rincones llenos de historia, arte y magia, envueltos por ese romanticismo que siempre se ha otorgado a la capital francesa. Una de las ciudades más bonitas del mundo, al descubierto. 
 
Entre el arte y el pasado. Día 3.
Amanece en París. Los franceses madrugan bastante. Es normal ver a primera hora de la mañana a miles de personas ya de un lado para otro. El ritmo es frenético ya desde que sale el sol. Y nosotros seguimos rodeando el Sena. El plan de hoy: Le Musée du Louvre y Les Tuileries. Ya de antemano sabemos que el Louvre es un museo que no se puede visitar en 1 sólo día, pero pretendemos adentrarnos en una pequeña parte. Y nos encontramos de repente con la pirámide de cristal, obra de Ming Pei y encargada por François Mitterrand.

El sol de la mañana la hace brillar. Unas cuantas fotos con la famosa obra, y nos adentramos de lleno en ella. Y digo lo de adentrar porque justo debajo de la pirámide están las taquillas del museo. Y empezamos a recorrer salas y salas de arte: de esculturas, de pinturas, de trozos de arquitectura de otras épocas. De todos los estilos, de todos los lugares del mundo. Sorprende ver cómo se puede concentrar tanto arte en un lugar así. Nuestra cabeza acaba repleta de colores, formas, estructuras, relieves, nombres. Ha sido acertado llevar calzado cómodo (muy recomendable si no queremos acabar con los pies destrozados). Porque son muchos metros por recorrer. Porque si verdaderamente queremos disfrutar de aquello que vemos, es mejor no preocuparse del dolor o de las heridas. Recorriendo los salones del Louvre, hasta pasado el mediodía. Estamos cansados, pero queremos descubrir mucho más. Será verdad que París enamora. Debe ser verdad visto lo visto. El cansancio no importa. Llevamos 3 días dando vueltas sin parar, pero tampoco queremos pisar el freno. 
Salimos del museo. Nos rodean las antiguas estancias reales del palacio del Louvre, que servía como residencia de los reyes franceses cerca de la ciudad. Actuó como tal hasta que bajo el mandato de Luis XIV se acabó de construir Versalles. Al otro lado, el palacio de Tuileries, que fue destruido en 1870 y que ahora está ocupado por los jardines por los que pasamos la tarde de hoy. Grandes estanques, fuentes y estatuas que representan, al menos puede intuirse, la grandeza de tiempos pasados. Se respira tranquilidad en las Tuileries, nombre que comparte con el barrio donde se encuentra el Louvre que tiene su origen en las fábricas de tejas que había antiguamente en la zona.
Se acaba el día. Cenamos cerca de la noria que hay al final de los jardines. Luego, nos subimos a ella. Podemos notar una pequeña brisa chocar con nuestra cara haciéndonos olvidar el día de calor que hemos sufrido. Mientras la noria sube, vemos la Torre Eiffel iluminada al fondo. Mañana, toca visitar el gran símbolo de París.
Símbolo de París. Día 4.
No. No podíamos irnos de París sin visitar la Torre Eiffel. Es un destino inevitable, del que no se puede escapar, cuando uno visita la capital francesa. Hoy toca visitarla, a ella y a sus alrededores, subirse en uno de los ascensores hasta el segundo piso y disfrutar de las vistas de París. Otra vez esa sensación de tener la ciudad bajo los pies.
Nos ponemos en marcha. No estamos demasiado lejos de donde nos quedamos ayer. De hecho, llevamos moviéndonos por las mismas zonas durante los cuatro días que llevamos de viaje. Es normal. Todo aquello que podemos visitar en París está donde nos encontramos: museos, parques, paseos, puentes. Mañana tocará desviarse un poco del epicentro de París, pero eso mejor lo dejamos para después. Estamos delante de la Torre Eiffel. Bajo su sombra. Bajo su majestuosa sombra. Atracción principal de la Exposición Universal de 1889 que en un principio iba a ser derribada al finalizar la Exposición. Pero fue tal su éxito que decidieron que la obra de Gustave Eiffel de miles de piezas de hierro forjado se que quedara. Hasta hoy. Es difícil imaginar París sin la Torre Eiffel, convertida ya para siempre en su símbolo más perdurable. Hacemos una foto desde abajo. Una foto que nunca falta en las cámaras de quienes la visitan. Una foto que realza más aún los 324 metros de altura de la obra. Después de comprar la entrada, nos dirigimos a esperar los ascensores del este y del oeste. A algunos les gustaría subir los 1665 escalones que hay hasta el segundo piso, pero llevamos demasiados kilómetros recorridos estos días como para hacerlo. Puede pensarse en un principio que suben diagonalmente, pero no, no es así. De hecho, casi no notamos el efecto de la subida hasta el segundo piso. Al tercero, al que nos gustaría subir pero no lo haremos, sólo se puede acceder a través de un elevador. Salimos del ascensor. Nos asomamos, y no podríamos describir lo que vemos a nuestro alrededor: millones de casas, decenas de cúpulas doradas que sobresalen entre los edificios, Montmartre al fondo; el Sena desde arriba, los bateaux cruzándolo otro día más; pistas de tenis, zonas verdes, parques, plazas, el Obelisco de Luxor. Es imposible apartar la vista de la ciudad. Sí, nos gusta. Nos gusta mucho. Pasamos un buen rato rodeando la segunda plataforma de la Torre Eiffel. Para ver todos los rincones de París, para descubrir cada una de sus esquinas. Media hora, quizás una hora. Es la hora de bajar.
Impresionados aún por lo que acabamos de ver, paramos en un pequeño restaurant cerca de la zona. Es la hora de comer y reponer fuerzas. Porque esta tarde toca ver la Torre Eiffel, pero desde otra perspectiva. Desde afuera, verla en toda su esplendor, rodeada de jardines, de fuentes. Y el mejor lugar para hacerlo es el Trocadero, una plaza que se construyó para la Exposición Universal de 1878 y desde donde se pueden tomar las mejores imágenes de la Torre Eiffel. Una enorme fuente, en medio. La imagen es realmente bella. Pasamos la tarde visitando diferentes edificios cercanos al Trocadero: Musée National de la Marine, Musée du Cinema, Théathre National de Caillot, el cementerio de Passy en recuerdo a los caídos en la Primera Guerra Mundial. Historia y arte convergen en los lugares que visitamos. París es una ciudad histórica y artísticamente bella. La convergencia entre lo clásico y lo moderno; el pasado y el presente.
Otro día más. De nuevo, París iluminada. La ciudad de la Luz nos vuelve a mostrar lo mejor de sí. Y cerca de la Torre Eiffel, al lado de Pont d’Iéna, un puente construido por órdenes de Napoleón conmemorando la batalla de Jena, volvemos a coger el bateaux que nos llevará otra vez a surcar las aguas del Sena. A disfrutar de nuevo del romanticismo de unas cuantas luces bordeando el río. Otra vez con esa cancioncilla que no podemos alejar de nuestra cabeza. Y así, entre los 5 arcos del puente y sus águilas imperiales, acaba otro día en París.   
Le Moulin Rouge y el Sacre Coeur. Día 5.
Nos queda poco en el corazón de Francia. Y esta vez toca descubrir el norte de la ciudad. Dejamos de un lado el centro donde se concentran la mayor parte de puntos de interés para descubrir el barrio más bohemio. Por un lado, el Barrio Rojo de la ciudad, Pigalle. Sólo bajarnos del autobús podemos ver el gran molino rojo del Moulin Rouge, probablemente el cabaret más famoso alrededor del mundo. Le Pigalle es el barrio de los clubs nocturnos y el cabaret, además de ser el lugar donde famosos pintores como Toulouse-Lautrec, Picasso o Van Gogh. Paseando por las calles de Pigalle ya se puede adivinar donde nos encontramos. Carteles pegados a la pared anunciando los espectáculos de esa misma noche, viejos carteles de Toulouse-Lautrec.
Y un poquito más allá, unas grandes escalinatas nos reciben a los pies de la basílica del Sacré Coeur de Jesus, en la colina de Montmartre. La piedra obtenida de las canteras de Château-Landon, blanca como la nieve y resistible a erosiones y contaminaciones diversas, parece brilla mucho más con el sol. Subimos las escaleras. Vamos haciendo pequeñas paradas para ver qué podemos observar desde ahí. Un peldaño más, y una nueva vista de París. Hasta que nos encontramos arriba de todo. Después de descubrir durante unos minutos los diferentes pórticos de la basílica, subimos a la cúpula. Otra vez está París en todo su esplendor. Vemos desde arriba que podíamos haber cogido el funicular que lleva hasta la Place Saint Pierre, pero lo hecho, hecho está.
Visitamos también la iglesia gótica de Saint Pierre de Montmartre. Dicen los parisinos que la iglesia vive a la sombra del Sacré Coeur, y enseguida podemos confirmarlo viendo la gente que visita una y otra.
Pero lo verdaderamente bonito del Montmartre es el barrio que esconde detrás: el más artístico, el más bohemio. Centenares de paraditas en la que los pintores exponen sus obras. Millones de colores se entremezclan con el murmullo de los turistas, que comentan, asombrados, todo pequeño detalle que ven. Decidimos pararnos delante de uno de los pintores. Queremos un retrato, una caricatura. Con ello en la mano, paseamos entre pequeñas calles, plazas, entrando en cada pequeña tienda para llevarnos algún recuerdo de la “ciudad del amor”.
Se acerca el adiós. Un adiós que se produce no sin antes dejar constancia de que hemos estado allí en Le Mur des Je t’aime.
Despedirse de París nunca fue tan complicado.
 
 
Texto por Vicky Lagos Vives
Fotos por Jezabel López Miró

Crónica de viajes: París (I)

¿Qué esconde la Ciudad de la Luz tras sus grandes boulevards y el glamour de sus calles? Rincones llenos de historia, arte y magia, envueltos por ese romanticismo que siempre se ha otorgado a la capital francesa. Una de las ciudades más bonitas del mundo, al descubierto.
En el corazón de París. Día 1.
París. Una de las ciudades más emblemáticas del mundo. Por su historia, por su mezcla de lo más glamuroso y de lo más bohemio, por su papel en la historia del arte. Por el color de sus calles, de sus museos. Por sus formas. Por ser la fuente de inspiración de escritores, artistas y directores de cine. Por ese vínculo casi irrompible que parece establecer con quien la visita, que casi siempre dice querer volver a la ciudad del Sena.



En París. Estamos en París. Después del viaje en avión, acabamos en el corazón mismo de la ciudad. Île de la Cite. Antiguamente un punto estratégico que unía el norte y el sur de Galia. Un meandro en medio del río Sena habitado hace miles de años por los parisii, la tribu celta que dio su nombre a la ciudad. Ahora, Nôtre Dame se eleva en la plaza central de la pequeña isla. El kilómetro cero de París. El máximo exponente de la arquitectura gótica del país galo, que comenzó a construirse a principios del siglo XII, prolongándose las obras dos siglos más. Estamos justo delante de la catedral, y parece mentira que estemos en una isla. Nada parece indicarlo. Caminamos hacia Nôtre Dame. Una iglesia que podría ser como las demás, si no fuera por los dos campanarios que la custodian y el rosetón de 10 metros de diámetro formado por cristales de varios colores que adorna su fachada principal. Precisamente en esta fachada principal, El Portal del Juicio Final, en el que un ángel mide lo bueno y lo malo de los muertos y en el que unos demonios se llevan a los pecadores al inframundo. 

De nuevo, y como ocurre en todo el mundo, la alegoría de la contraposición entre el bien y el mal. Entramos. La luz traspasa los coloridos vidrios del rosetón, formando un calidoscopio de luces y colores en el suelo que iluminan una catedral quizás un poco oscura. Subimos a la torre sur, donde las gárgolas parecen vigilar a la imponente campana Emmanuel, una campana que al instante nos lleva a las escenas de la película de Disney El jorobado de Nôtre Dame. Sí, es fácil imaginar que una vez visitas Nôtre Dame estás dentro de esa película.

Salimos. Caminando, encontramos la plaza de Louis Lépine, y de pronto, el paisaje se inunda de una marea de color. Se respira alegría, vitalidad, aire nuevo. Nos encontramos en el mercado de las flores. Echamos un vistazo. Nunca pudimos imaginar encontrar tanta variedad de flores, desde las más conocidas a las más inéditas. Paseamos arriba y abajo por el mercado. La actividad es frenética. Los turistas compran flores, se hacen fotos con las paradas, con los vendedores. Nos sentamos en una de las terrazas de Île de la Cite. Comemos. Después de descansar un poco, tras una mañana de paseos para aquí y para allá, nos ponemos en marcha. Toca acabar de ver lo que nos queda del corazón de París. Le Palais de la Justice. 
Lo más curioso del edificio es su historia: el Palacio de la Justicia está situado en el mismo lugar ocupado anteriormente por el Palacio Real de Saint Louis, destruido en 1776 como consecuencia de un incendio. Justo al lado de este antiguo palacio real, encontramos La Conciergerie, la dependencia real principal que contiene el primer reloj público de Francia, situado en la Torre del Reloj. Pasamos el resto de la tarde paseando por Île de la Cite, cruzando también Le Pont de Saint Louis que nos conduce hasta una pequeña isla del mismo nombre, toda ella arrebatada de edificios puramente clásicos.
La noche cae sobre París. De nuevo, en una de las terrazas a la orilla del Sena. Una cena ligera y un paseo por las aceras que rodean el río. Es increíble ver cómo París parece no apagarse nunca. De ahí que sea denominada La ciudad de la Luz. La iluminación de la ciudad la hace brillar en la noche. Y es entonces cuando decidimos coger uno de los bateaux que organizan pequeñas rutas por el Sena de noche. Con el vaivén provocado por el choque del barco con el agua, disfrutamos de la París nocturna, pasando por debajo de los infinitos puentes que cruzan las dos orillas de la ciudad. A pesar de ser una gran ciudad, no se oye demasiado ruido. Debe ser una de las ventajas de este paseo nocturno con el que concluimos nuestra primera toma de contacto con París que, por cierto, hace honor a su apodo de una de las ciudades más románticas que puedan existir. El viaje por el Sena de noche lo confirma.
De La Bastille a la Place de l’Etoile. Día 2.
Después de una noche que podía no haber acabado nunca, empezamos un nuevo día en París. Y empezamos precisamente muy cerca del meandro de Ìle de Cite. En la Place de la Bastille, que como la mayor parte de los rincones de la ciudad tienen su origen en la historia. Y en este caso, nos remontamos a la gran Revolución Francesa, uno de los puntos más importantes de la historia de Francia. El paso histórico que supuso la abolición del absolutismo. Un absolutismo que se vio plasmado también en la antigua cárcel de La Bastille, símbolo del gran poder de los monarcas modernos. Convertida en la actualidad en una plaza, acoge en el centro de la rotonda la Colonne de Juillet, un monumento en recuerdo de los acontecimientos ocurridos en julio de 1830. Y aquella cárcel paradigma del absolutismo se ha convertido en la Ópera de la Bastilla, situada en la plaza del mismo nombre, bajo la cual pasa el canal de Saint Martin, un canal de 2km. de recorrido que acaba por cruzarse con el canal del Ourcq. Después de visitar la Ópera, y tras ver que no es casualidad eso de que París sea una ciudad repleta de arte, nos dirigimos a nuestra próxima parada: La Place de la Concorde, testigo en otros tiempos de la muerte de Luis XVI y María Antonieta bajo las hojas afiladas de la guillotina.

Y lo hacemos tras recorrer a pie la Quai des Tulleries, que bordea el Sena. ¿Por qué a pie? Bien es cierto que podríamos coger algún autobús que nos llevara directamente hasta la plaza, pero es mucho más bonito e interesante descubrir una ciudad desde la misma calle. Para poder fijarse, por ejemplo, en los pequeños quioscos que se encuentran paseando. Pequeños, pero repletos. Decenas de cabeceras, de colores, de distintos tipos de papel. Pequeñas paradas de flores, de artistas que a pie de calle desarrollan sus destrezas pictóricas. Multitud de paisajes, vistas, posibles fotografías de esas que no pueden faltar en una cámara de fotos de regreso a casa. Por eso es mucho mejor desplazarse caminando. Tras un paseo de una media hora aproximadamente, llegamos a nuestro destino. Y en seguida nos damos cuenta de que no podemos apartar los ojos del gran Obelisco que gobierna la Place de la Concorde: el llamado Obelisco de Luxor, un regalo del virrey egipcio Mohammed Ali a Francia. 23 metros de granito rojo, custodiados por dos fuentes diseñadas por Jacques-Ignace Hittorff, las Fontaines de la Concorde.

Impresionados aún por la magnitud del Obelisco, decidimos explorar un poco más los alrededores de La Place de la Concorde. Rue Royale. Al norte de la Plaza. Caminamos un poco y en seguida descubrimos una de las fachadas de La Madeleine. Inspirada en la Maison Carrée de Nimes es una de las iglesias neoclásicas más reconocidas de la ciudad. Sus cúpulas y el frontón representativo del juicio final, además de sus grandes puertas de bronce cargadas con bajorrelieves sobre los diez mandamientos, demuestran por qué París es una de las ciudades que más arte esconden entre sus calles. Volvemos a la plaza. El sol aprieta. En pleno verano, París puede convertirse en una de las ciudades más calurosas de toda Europa. Y una de las más visitadas, también. Después de refrescarnos un poco y descansar en uno de los pocos bancos que hay bajo la sombra, continuamos al sur de la plaza, tras cruzar Le pont de la Concorde, nos encontramos de frente con metros y metros de jardines que “enjaulan” el palacio de Les Invalides, destinado en sus inicios a los veteranos de guerra. Poco después, y tras visitar el palacio, acabamos por saber que allí mismo reposan las cenizas de Napoleón Bonaparte, bajo una tumba de piedra roja traída de Rusia rodeada por bajorrelieves con la vida del emperador y una estatua de él mismo. De nuevo, ante una página de la historia de Francia. Descansamos. Es la hora de comer y hoy llevamos en la mochila unos bocadillos que nos van a saber a gloria tras pasar toda la mañana caminando. ¡Y lo que nos espera! Cuando se visita una ciudad de estas características es importante llevar siempre algo de comer y de beber, porque es normal que las fuerzas desfallezcan. Y siempre puede ser un buen recurso si no queremos dejarnos demasiado dinero en los restaurantes de la ciudad, que suelen ser bastante caros en los centros turísticos de París. Nos sentamos, por tanto, en la gran explana de jardines que antes hemos visto. Bajo un árbol. En el césped. Decenas de personas hacen lo mismo que nosotros. Somos muchos los que estamos en la misma situación.

Tras dormir una pequeña siesta, eso que es tan típicamente español, nos ponemos en pie de nuevo. Toca recorrer uno de los boulevards más largos y lujosos del mundo: Les Champs Elysées. La continuación de Les Tuileries, tan sólo entrecortado el camino por La Place de la Concorde. Escenario de la Exposición Universal de 1855, se nota que allí se maneja mucho dinero. Tiendas de lujo y esculturas de oro adornan lo que los franceses consideran la plus belle avenue du monde. Personas que caminan arriba y abajo con bolsas varias en sus manos. Las mejores marcas de ropa, perfumes, complementos, se concentran en este boulevard. Teniendo en cuenta que es la avenida más cara por metro cuadrado sólo superada por la Quinta Avenida de Nueva York, es comprensible. Caminamos, caminamos, caminamos. Pero sin obviar ninguno de los pequeños detalles de Les Champs Elysées que hacen que resulten tan atractivos y tan apetecibles para pasear. Y caminando, caminando nos topamos con La Place de l’Etoile, también llamada Place de Charles de Gaulle. Pero dudo que alguien que oiga estos dos nombres sepa dónde nos encontramos exactamente. En cambio, si dijéramos que estamos viendo en el centro de esta plaza el famoso Arc de Triomphe, las cosas cambiarían. Como homenaje a los que lucharon por el país galo, es increíble ver cómo por dentro están escritos todos los nombres de los generales y de las guerras en las que Francia ha participado. Encargado por Napoleón Bonaparte en 1806, ha sido testigo del paso de los cadáveres de dos personajes imprescindibles en la historia de Francia: el del escritor Victor Hugo en 1885 y el del propio emperador, cuando sus cenizas llegaron desde Santa Helena. Después de pagar 9 €, disfrutamos del pequeño museo que hay en el interior del arco, y tras observar cómo se construyó, subimos a lo más alto del arco. ¿Qué vemos? Sinceramente, no se puede explicar con palabras. Es la sensación de estar en lo más alto. La sensación de tener París a tus pies.

Volvemos por dónde hemos vuelto. La noche empieza a caer sobre la ciudad, y de nuevo, las miles de farolas de París hacen que se ilumine toda. Decidimos tomar algo en La Place de l’Alma, a escasos del fatídico Pont de l’Alma donde perdió la vida Lady Di. Recuerdo las imágenes de ese 31 de agosto de 1997. Pero intento alejarlas de mi cabeza. Esta noche sólo quiero rodearme de París. De todo lo que tiene la ciudad. Y en mi cabeza, sin saber por qué, empieza a sonar esa cancioncilla que aparece en todas las películas con escenario en París.
Texto por Vicky Lagos Vives
Fotos de Jezabel López Miró

Vuelve el ‘Pipita’. Vuelve Higuaín.

 

De tres en tres. Higuaín ha vuelto, y lo ha hecho mostrando su mejor cara: la de ese killer letal que muchos se empeñaban en dar por desaparecido y enterrado. Un retorno que no ha hecho más que reavivar el eterno debate que persigue al Madrid en los últimos tiempos. La duda para la que ni tan siquiera el comandante del barco, Mourinho, no tiene una respuesta demasiada clara.
¿Higuaín o Benzemá? Los dos son buenos. Mucho. Diferentes, pero excelentes los dos. Más completo, quizás, el francés, mientras que el nombre del argentino es, casi siempre, sinónimo de gol.

Los actores de la crisis al estilo Hollywood

Ficha técnica
Título: Inside Job 
País: Estados Unidos
Año: 2010
Género: Documental
Dirección: Charles Ferguson
Música: Alex Hefes
Fotografía: Svetlana Cvetko, Kalyanne Mam
Montaje: Chad Beck, Adam Bolt
Reparto: Matt Damon
Premios:
Premio Óscar al Mejor Documental 2011
Premio del sindicato de Escritores al Mejor Guión de Documental
Premio del sindicato de Directores al Mejor Documental
 
Inside Jobs, dirigido por Charles Ferguson, se estrenó en el 2010 y, casi dos años después, aun es parte de la actualidad. Este trabajo, narrado por el actor Matt Damon, fue divulgado después del estallido de la crisis financiera mundial, una situación de recesión que todavía persiste en muchos países.

            Este documental, que recibió el Oscar en su categoría, narra cómo millones estadounidenses perdieron sus casas, trabajo y ahorros. Todo esto, bajo la mirada estática del Gobierno norteamericano frente a actividades ilegales de aseguradoras, bancos y agencias de calificación. Más que paralizada, la política estadounidense actuaba en favor de estas empresas privadas. Lo hacían creando una legislación permisiva y respaldando las actuaciones sin límites de estas corporaciones, que fueron las verdaderas responsables por la crisis.
 
            En los primeros minutos de exhibición hay una breve introducción sobre qué ocurrió en Finlandia, uno de los primeros países a entrar en banca rota debido a una economía de mercado totalmente descontrolada. Especialistas y funcionarios hablan de la experiencia de un país de apenas  5,3 millones de habitantes que se vio hundido de la noche al día. El primer plano de los entrevistados, la voz en off del narrador y las imágenes de este país nórdico puede dar una primera impresión equivocada del documental, como si fuera algo monótono, ya que trata un tema  demasiado denso y complejo. Pero, aunque no se trate de una exhibición al estilo Michael Moore, adquiere un buen ritmo y dinamismo bajo un modelo hollywoodiano de hacer película.
 
 
            La banda sonora es muy acertada. Big Time de Peter Gabriel o Taking Care of Business del grupo de rock canadiense Bachman Turner Overdrive crean una atmósfera propicia de las películas de drama de Wall Street,  logrando captar la atención del espectador del principio al fin.
 
            Los hechos se desarrollan por si solos. El uso de gráficos y ejemplos ayudan a comprender mejor qué ha pasado en el mundo durante los últimos años. Término como subprimes, burbujas inmobiliarias, derivados pasan a ser familiares.
 
            Lo que Charles Ferguson intenta explicar, no solo va relacionado al origen de esta catástrofe financiera mundial, sino que pone en contexto, apunta culpables y las consecuencias de estas actuaciones. Hechos que han afectado a los colectivos más vulnerables de la sociedad estadounidense y enriquecido aun más a los responsables por esta situación.
 
            Inside Job sirve para entender la crisis financiera y dar a conocer a los verdaderos culpables, tantos que tal vez sería necesario hacer un organigrama para ordenarlos.  Y aunque trate de la situación solo de EEUU, y de forma exageradamente patriótica, es posible comprender dónde y porqué empezó esta recesión, que luego tuvo un efecto dominó afectando a países como Finlandia, Irlanda, Portugal y España, y llevando  a miles de familias a la situación de pobreza mientras que sus gobiernos seguían a merced de los bancos y empresas privadas.
 
Texto de Nicole Font Guedes

Las ‘alas’ de Vettel



Ya es suyo. Tan sólo era cuestión de tiempo. En Japón, el mítico circuito de Suzuka coronó de nuevo a Sebastian Vettel como campeón del mundo de la F1 por segundo año consecutivo. Estaba escrito, nadie dudaba de ello. Muchos se aferraban a un milagro que impidiera el título del alemán, pero nada. No hubo manera de frenar el Red Bull del ‘pequeño káiser’.