Crêpes con chef Mandy

Fuente

Con el verano lo que más apetece tomar son postres así que para retomar nuestra sección de gastronomia que mejor que unos deliciosos crepes muy fáciles de hacer y en poco tiempo.

Lo bueno de las crepes es que ya no es solo la masa, que no está mal, es que pueden ser todo lo que quieras: dulces como el chocolate o saladas como el jamón, solas o con sirope, o con nata. Como postre o como comida si va bien rellena. Una delicia, vamos, y además, sencilla.

Pasos a seguir

 

Echamos la harina en una fuente y añadimos poco a poco, con la batidora de varillas, la leche, los huevos, la sal y el azúcar. La masa ha de quedar lisa pero no espesa. La dejamos reposar 5 minutos. 

A continuación untamos una sartén mediana con la mantequilla y esperamos a que se caliente a fuego mediano. 

Debemos repetir la operación de engrasar con mantequilla la sartén con cada crepe.



Para hacer la primera crepe echamos un cucharón sopero, de los de sopa, y la repartimos para que ocupe toda la base de la sartén.







Una vez dorada como 1 minuto a fuego suave la capa de debajo de la crepe la despegamos con ayuda de una espátula y le damos la vuelta para dorar la otra cara.






Como hemos dicho antes se pueden rellenar de lo que queráis, queso, jamón, chocolate… Las opciones son todas y el gusto increíble.Consejos de presentación: las crepes saladas van bien con ensalada, queso, carne con salsa o verdura. Las crepes dulces con chocolate, mermelada o nata.

Bon apéttit!

 

Manifiesto de una magdalena

Me dirijo a ustedes, incansables comedores de bollería para poner sobre la mesa una situación dramática:
Las magdalenas sufrimos discriminación.
Es posible que algunos crean que es mejor para nosotras no ser las elegidas, pero se equivocan. Nuestra misión en la vida es ser quien acompañe la leche de los pequeños, quien se moje en el café de los mayores, la merienda al salir del cole. Si eso no pasa, si nadie nos elige, si esperamos en los mostradores y bolsas del supermercado hasta que nuestra salud se consume, sufrimos.
De alguna manera, no sabemos cómo ni porqué hemos perdido nuestra capacidad de haceros la boca agua, ¿en qué hemos fallado? Puede que esto sea una de las respuestas:


 
El cupcake, nuestro primo pijo. Esa magdalena que no sale a la venta sin ponerse un envoltorio bonito y un tupé de crema a conjunto. Una clara muestra de la superficialidad y de preocuparse más por el aspecto que por las alegrías y el sabor de lo casero. ¡¿Cómo pueden ser tan artificiales?! Y aún así las escogéis antes que a nosotras. 
 
 
Sabemos que nunca seremos azules ni seremos tan divertidas. Nadie ve una magdalena y dice: ¡mira que mona! Cuando éramos las elegidas a nadie le daba pena pegarnos un bocado, ¡y nos alegrábamos de ello! Desde que salimos del horno nuestro único objetivo en la vida es endulzaros desayunos y meriendas. Podemos ser redonditas, cuadradas, de panaderia o ¡hasta en el super! ¡Hemos sacrificado nuestra individualidad y exclusividad por vosotros! Ahora venimos en bolsones 30 de nosotras, cada una en su bolsita, a módicos precios. 
 
 
¿De verdad no os dan ganas de ser vuestra elección? Todas iguales y a la vez diferentes, y cuando llevamos el azúcar encima… siempre empezáis por ahí. Mordéis la cabezota, quitáis el envoltorio y posiblemente nos partís a trozitos y nos echáis en la leche, o nos dividís en dos y nos mojáis. 
 
 
Mirad que buen aspecto… Hemos hecho todo por vosotros: grandes y pequeñas, con azúcar y sin, de vainilla o de huevo, redondas, cuadradas… Y aún así, los preferís a ellos, a los pijos superficiales de los cupcakes, que podrán tener buen sabor, y son de colores, de toooodos los colores… Las magdalenas nacimos para ser apetitosas no coloridas.
 
 
Con esto espero que repiensen su decisión antes de entrar en esas tiendas tan caras y decir: quiero un cupcake. Porque lo que suena inglés suena muy cool, son ricas, pero ¡solo os comeréis una! Son muy caras y estamos en crisis, no saciaran vuestro apetito. Sin embargo, si vais a una panadería o un supermercado, una bolsa o bolsita, y varias de nosotras seremos felices de saciar vuestra hambre sin agujerearos el bolsillo. Pensadlo la próxima vez que queráis merienda. De los muffins, ni quiero hablar. Malditas magdalenas hormonadas, ese tamaño no es normal, con razón les salen hasta tropezones…
 
 

Tarta de chocolate

De postres va el tema. Tras el bizcocho de limón llega la tarta de chocolate. Esta vez no tendremos fotos del paso a paso, pero creo que el resultado es suficientemente apetecible, ¿no? Vamos allá pues.

 
Ingredientes (para un molde o bandeja rectangular grande):
– 1 litro de leche entera
– 13 cucharadas de azúcar
– Nata líquida para montar
– 3 sobres de Flanín (o sobres de preparación de flan, tipo los que comercializa Royal)
– 2 tabletas de chocolate para fundir Nestlé
– 1 paquete de galletas hojaldradas (galletas María, pero un poquito más gruesas)
Preparación: 
1. En un vaso o recipiente, disolver el flan con un poco de leche entera.
2. Echar el resto de la leche en una olla y mezclar con el azúcar hasta hervir. 
3. Cuando hiervan la leche y el azúcar, echar la disolución de antes (la del flan, vigilad que no queden grumos), y remover sin parar hasta espesar. Dejar enfriar 2 minutos más o menos.
4. Paralelamente, fundir las dos tabletas de chocolate al baño maría con un poco de agua, y añadir la nata hasta que nos quede una crema de chocolate (echar medio bote de nata líquida si éste es pequeño, más o menos).
5. En una bandeja, en la que vayamos a servir la tarta, colocaremos las siguientes capas. Primero una de galleta, después una de flan, otra de galleta, una de chocolate, una de flan y, finalmente, otra de chocolate. Debemos tener cuidado de que las capas de galleta queden bien recubiertas. 
6. Dejar enfriar en la nevera. Puede hacerse el mismo día para comer, por ejemplo, por la noche, pero queda más buena si es de un día para otro. Cuánto más fría esté, mejor.
7. Decorar si se desea, bien con fideos de chocolate o frutos rojos.
 
Gracias a Vicky Lagos Vives, nuestra colaboradora habitual y hoy también, pastelera. ¡Que aproveche!

Bizcocho de limón

La foto que os prometí del delicioso bizcocho

 

 

No osaréis decir que no tiene una pinta tremenda… Para los que os perdisteis la receta no hace falta que bajéis a buscarla. Os dejo el link de la entrada. ¡Saboreadlo!
 
Por cierto, ¡Feliz Año Nuevo 2012 a todos desde Viviendo Cultura!

Hacemos bizcocho de limón

El objetivo es conseguir este sabroso bizcocho. Mañana os subo una imagen de como se ve por dentro, hay que dejarlo reposar antes. Vamos a por la receta, para unas 6 personas:




Ingredientes

  • 1 limón
  • 1 yogur de limón
  • harina
  • 3 huevos
  • aceite
  • azúcar
  • 1 sobre de levadura
  • mantequilla (opcional)
 
Vamos a ello:
  1. Llenamos el recipiente con el yogur de limón, le añadimos los 3 huevos. Usamos el yogur vacío como medidas y echamos 3 de azúcar. Con todo, lo batimos hasta que salgan burbujitas.

2. Llenamos 3 medidas de harina, hasta arriba. Podéis tamizarlo si queréis, quedará más esponjoso. Con la última de harina le añadimos el sobre de levadura, y volvemos a batirlo. Ya podemos poner a precalentar el horno, 180ºC.
 

 
3. Venga que queda poco. Ahora toca añadir 3/4 de medida (osea del yogur) de aceite. Y para finalizar con los ingredientes, rallamos la piel del limón y añadimos la ralladura al recipiente. ¡A batirlo todo bien!
 

4. Podemos ir preparando el molde. Hay dos opciones, cogéis la mantequilla y lo untáis o, como hemos hecho. Se echa un chorrito de aceite y con papel de cocina se extiende. Luego se añade harina y se mueve hasta que todo el molde quede cubierto.
 

5. Llenamos el molde con la masa, enterito, no os dejéis nada o después os quedaréis con ganas de más. Entonces lo colocáis en el horno durante 40 minutos. La espera va a valer la pena.
 

6. Pasados los 40 minutos de impaciente espera, cerrad la puerta de la cocina, para que no se desinfle, por si acaso. Pinchadlo, vaya a ser que quede aún líquido con lo que le haría falta más tiempo. Si pasado todo esto, todo tiene buena pinta, sacádlo del horno. Quitadlo del molde y ¡voilà! Delicioso bizcocho. Decorar al gusto o comerlo directamente, está riquísimo.
 

¡Que aproveche! Y Felices Fiestas desde Viviendo Cultura

Paella

La paella creo que no necesita ni presentación. En casi cualquier lugar del mundo conocen de su existencia, ansían probarla o visitan España con la boca  aguardando con deseo el momento de tenerla en un plato ante sí. 

No hace falta, pues, decir que es uno de los mayores reclamos turísticos de los extranjeros para visitarnos y sobretodo pasarse a disfrutar del sol del Mediterráneo con una buena ración de este sabroso manjar delante. Y aunque el “copyright” lo tiene Valencia, cada cuál la hace a su estilo y gusto.




Hoy en día pensar en este plato te aboca a la imagen de una gran paella (sartén de gran tamaño que le debe su nombre a este popular plato), llena de arroz de este característico color entre amarillo y naranja, con diferentes ingredientes. Las variantes más comunes son:

  • La típica, la paella valenciana, la original. Aunque con el tiempo ha ido cambiando, el plato de los domingos sigue manteniendo su espíritu. Normalmente suele llevar arroz (como no), bajoqueta (judía verde), garrofón (alubia blanca y plana), pollo, conejo, pimiento rojo, ocasionalmente guisantes y el sofrito de tomate.
  • La paella marinera es no menos popular, en la que destacan los mariscos, el caldo de pescado en detrimento de verduras y carnes.
  • La paella mixta, es una invención o fusión de ambas. Combina las carnes del pollo y/o conejo con la frescura de los mariscos. Es de lo más popular fuera de su comunidad de origen. Y te permite saborearla sin perderte nada.
  • La paella de verduras, ahí está, para quien quiera saborear una paella sin tener que comer nada de origen animal. 
  • Y por último, y no menos importante, la paella de mi casa. Porque siendo sinceros, puedes ir a los restaurantes que quieras y probar exquisitas paellas de todos tipos, pero la que cocinan en mi casa es simplemente fabulosa. Arroz, pollo, pimiento rojo, sepia, gambas, escamarlán y el sofrito hecho de tomate, ajo, aceite y sal.
Si estáis de visita en España o salís y os apetece una paella: jueves y domingo son los días de restaurante para encontrar este sabroso plato. Pasar por terrazas, ventanales de bares y restaurantes y reconocer su aroma hace la boca agua a cualquiera. Es uno de los platos que saboreo y disfruto más, un domingo siempre es mejor si hay paella para comer. Una curiosidad es que, mientras que en España (o por lo menos en Cataluña) la paella se considera un primer plato, en su Valencia natal la consideran un segundo plato.

Y si tras esto, os han dado ganas de una buena paella, que por mi parte espero con ansias el domingo a ver si cae, os dejo una receta muy bien explicada para que os atreváis y disfrutéis de ella.

¡Que aproveche!


El sabor del sol naciente

Página de inicio
Lo que hoy os traigo es una apuesta apetitosa y bastante completa. Te apetece tomar algo nuevo, algo exótico, algo diferente. ¿Por qué no comida japonesa? Que no sé… que a lo mejor no me gusta… que no sé dónde ir… yo así sin más no me fío… Tranquilos, yo os ayudo. Comida japonesa es una web está íntegramente dedicada a la gastronomía nipona y aunque es una página con información básica sirve como toma de contacto.


Modales en la mesa

¿Qué contiene esta web? Pues un poquito de todo, es un aperitivo bastante trabajado. Hay una pequeña introducción al origen de su gastronomía, cuatro influencias antiguas y actuales para entender ciertos platos de donde vienen. Un glosario: es muy importante ya que la mayoría de platos e ingredientes, como es lógico, son en japonés, así que una pequeña ayudita con definiciones y fotos para hacerlo más cercano. Un apartado de modales y costumbres en la mesa, básico sino se quiere dar el cante ante amigos japoneses o de visita al país.

Platos típicos

Una selección de los platos más conocidos, una buena recomendación en caso de afrontar una menú y no saber porqué decantarse. De cara a las seis recetas que presentan: utensilios de cocina básicos (si uno se quiere meter de lleno en este mundo, hay ciertos aparatos que pueden serle muy útil) e ingredientes básicos de la cocina japonesa. Así, antes de ponerse uno manos a la obra, se prepara como es debido.

Recetas

¿Qué recetas podemos encontrar? Sólo hay seis, pero para empezar es un comienzo: Okonomiyaki (o pizza japonesa), Oyakodon (bol de arroz con pollo y huevo), Sopa de Miso (el típico caldo que acompaña todas las comidas), Tonkatsu (chuleta de cerdo emapanada), Tori Karaage (pollo frito) y Yakisoba (tallarines fritos). 


Comer en Barcelona

Por último y como suele decirse, no por eso menos importante, Comer en Barcelona (una lista muy completa de los restaurante japoneses de la ciudad condal, valoración, precio y opinión) y sushi. Porque ya que la mayoría relacionan comida japonesa con el sushi, aunque esta web demuestra que la gastronomía nipona es mucho más rica, no por eso debe eludirse su plato estrella.


Una web bastante sencilla de usar, con un lenguaje muy cercano y con la ventaja de estar hecha por gente que adora y disfruta de la comida japonesa. Sólo un japonés podría explicártelo mejor.

 
No olvides entrar y cotillear un poco: Comida japonesa
Otras páginas que pueden interesaros: 
Comerjapones.com
Recetasjaponesas.com
Enciclopediadegastronomia.es
Sushi.com.es
Telepapeo.com

Gastronomía

 

Es uno de los mayores placeres de la vida. Una buena comida siempre es apreciada y como tal, merece su sección. Porqué cocinar bien es un arte y hay tantos tipos distintos que merece la pena que se hable sobre ello. Aquí encontraréis referencias a webs especializadas, recomendaciones de restaurantes, recetas e impresiones personales. Tras esto solo queda decir: ¡buen provecho! y una última cosa, no entréis en esta sección sin haber comido antes, puedes arrepentirte, no me hago responsable de lo muy apetitosas que puedan resultar las fotografías.



Páginas de la sección

ESPECIAL, Cultura del Vino

Hoy toca saborear vino y saber porqué se le considera cultura, si el vino es cultura, ¿por qué no la Coca-cola también?

 
La verdad es que me dicen cultura del vino y me quedo, ¿cultura? Es sencillo pensar que no puede ser cultura, ¿por qué tendría que serlo, en base a qué, quién dice que eso es cultura?
 
Así que me he puesto manos a la obra y me he informado, para saber qué base tiene esta definición y si es realmente cierta o no es más que un tópico repetido durante el tiempo que ha acabado convirtiéndose en frase hecha.

 
Antes que nada necesitaba saber, bien, qué es cultura. En Wikipedia encontré la definición de la UNESCO, pero la verdad, no me lo aclaró mucho y buscando topé con una entrada en un blog donde se planteaba la misma cuestión que yo y fue un buen punto de partida. En concreto dos párrafos:
 
Porque cultura es el conjunto de rasgos distintivos únicos, costumbres, manifestaciones y comportamientos místicos, religiosos, materiales, intelectuales entre otros que familiarizados caracterizan o identifican a una sociedad o grupo social en un periodo determinado”
El término ”cultura” engloba además modos de vida, modas y costumbres, gastronomía, religión, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistemas de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias, pero sobre todo su propia historia.”
 OK. Es un buen punto de partida. Rasgos materiales y gastronomía, eso puede englobar nuestro tema de hoy. Entonces me surge una nueva duda, ¿la gastronomía por qué es cultura? Es un rasgo material pero, ¿es para tanto? Vuelvo a sumergirme en Internet buscando un motivo, y lo hallo en Wikipedia.
 
 
Como podemos observar la gastronomía no sólo tiene relación con la comida, sino que también con las distintas culturas que existen en la tierra. Por lo que la gastronomía, está inexorablemente vinculada, a la cultura de los países. Por esto podemos señalar, que cada país posee su propia gastronomía […] Es por todo aquello, que existen estudios de gastronomía, los cuales se ven reflejados en diversa literatura. Y es que en la gastronomía, uno puede ver una gran gama de elementos o materias, las cuales confluyen dentro del término. Podemos señalar a la historia, la sociología, laantropología, diversas artes, el estudio de los alimentos por parte de la agronomía, etc. Todos elementos o materias presentes en la cultura arraigada de una nación. La cual, con el paso de los siglos, va dando forma a la gastronomía típica de aquel país o región.”
 
Vaya. Pues sí que da de si el tema. Además de relacionarse íntimamente culturas y gastronomías otras de sus características la convierten en una cultura tan digna como la literaria o la musical. Se divide en grupos según los regímenes, se vincula con la religión, existen corrientes sobre ella e incluso enfermedades.
 
Entonces, sí, existe la cultura del vino. Y además es milenaria. La sangre de Jesús es vino. Siempre hubieron vasijas, desde tiempos inmemoriales. Recorre todo el mediterráneo, surca los mares y travieso océanos. Se recomienda una copa de vino con las comidas. Existen bodegas que dejan reposar sus vinos durantes años y años, y queda de entendidos presentar un vino de nombre extraño y año antiguo a los invitados. 
 
No todo el mundo puede ser catador de vinos, no todos los vinos saben igual, ni tan siquiera sabemos como catalogarlo de manera objetiva. No se puede. Va por gustos, sensaciones. Pesa la historia, la distinción que otros le otorgan, el buen nombre, el buen trabajo en la cosecha. La Filoxera, esa enfermedad que arrasó con todas las viñas europeas del siglo XIX hizo perder millones, fue un desastre natural comparable a un terremoto o una gran inundación en la época. Es pues, la mayúscula su importancia y transcendencia en nuestra sociedad, antes y ahora. Puedes vivir sin tomar vino, sin tener ni idea ni saborearlo, es cierto. También puedes vivir sin leer un clásico ni oír un ópera pero eso no hace que dejen de formar parte de nuestra cultura. La cultura mediterránea está íntimamente ligada al vino, pero hoy en día, el vino es patrimonio de la humanidad. Brindemos por ello.