Hotarubi no mori e

Título: Hacia el bosque de las luces de las luciérnagas (Hotarubi no mori e)
Basado en el manga de mismo nombre de Yuki Midorikawa
Duración: 45 mins
Año: Japón (2011)
Género: Fantasmas. Romántica. Drama.
Director: Takahiro Omori
Estudio: Brain’s base
Música: Makoto Yoshimoto

Takegawa Hotaru es una niña que pasa cada verano en casa de su tío. Un verano se pierde en el Bosque de las Luciérnagas, en el cuál dicen que moran los espíritus y que si un humano entra, no sale nunca.
Llorando y perdida en el bosque ese incidente marcará su infancia y el inicio de la adolescencia. Allí, un espíritu la encontrará solo que no es como ella podía imaginar.


 

Gin es un fantasma peculiar, aunque parece un humano lleva una máscara que le cubre el rostro. Se compromete a ayudarla a salir pero solo tiene una advertencia: si un niño humano lo toca, desaparecerá para siempre. Así que palo en mano le dará coscorrón a Hotaru cada vez que vaya a abrazarlo olvidándose de la advertencia.
Su amistad se afianzará de verano en verano con la única distancia de la máscara de Gin y de no poder tocarse. El no contacto presentará situaciones divertidas de caídas de Hotaru, y también de tensión, de casi tocarse. Su amistad será más intensa cuanto mayor se haga ella.
Este verano será especial, ahora que Hotaru es mayor Gin la invita a participar en el Festival de Verano de los Espíritus que cada verano organizan en el interior del bosque. Los fantasmas (youkai) este verano van disfrazados de humanos, así que todo es extraño y familiar a la vez. Un desafortunado incidente cambiará todo.
No he leído los mangas así que no puedo decir si su adaptación es buena o no. Lo que sí puedo decir que me ha gustado mucho, se me hace breve, pero es muy bonita y positiva, aunque pueda parecer extraño.
Los paisajes y la música son preciosos y ambientan a la perfección, sobretodo el interior del bosque.
Los youkai son divertidos y son los típicos japoneses: los kitsunes (zorros), los paragüas con un pie, la típica masa negra con un ojo…
No es una película que busque dar miedo, al contrario, así que el tema de los fantasmas es tratado con simpatía, quiere explorar la curiosa relación entre uno de ellos y una chica humana. Para que luego digan que los fantasmas asustan…
Impresión: 5/5 Totalmente recomendable

Dorian Gray infantil



La mayoría de gente que haya seguido más o menos, el manga o anime, de Detective Conan tiene claro que Gosho Aoyama prefiere morir antes que acabar con su mina de oro.

 

Si pensamos en el argumento, Shinichi Kudô tiene 17 años cuando es convertido por la pastilla (de sencillo nombre) APTX-4869 en un niño de 7 años. Contando con, que yo sepa, nadie dijo nunca que dicha pastilla impida que él pueda volver a crecer desde los 7 años (los niños pequeños crecen muy rápido) nos encontramos con una situación divertida. El manga vio la luz en 1994 (hace 17 años) y el anime en el 1996 (hace 15 años). Partiendo de estas fechas, Conan Edogawa tendría ahora entre 24 y 22 años. Pero !Oh, Magia! sigue siendo un maldito mocoso de 7 años. Aquí se me presentan varias hipótesis para explicarlo:




1) El tiempo (y dicho sea de paso, las distancias) en Japón son muy distintas al resto de países. Ya que 15-17 años en el mundo real, no es ni un año en Japón. Eso explica porque parece que no envejecen nunca los japoneses y tienen ese cutis tan perfecto. También explicaría las medidas del campo de Oliver y Benji y porqué 5 segundos en un partido de Slam Dunk dan para 5 capítulos.

2) Todos los capítulos (636 del anime y 73 tomos del manga con 786 capítulos) conforman el día a día de nuestro personaje. Así que solo hemos avanzado entre año y medio y dos años de su vida.

3) Gosho Aoyama está montado en el ien, dolar, euro y libra, y aunque comentó hace un montón de años: “sé el final de la serie”, también avisó “y aun le queda mucho”. Gracias a dios, el capullete tiene 48, y al menos que sufra un accidente como el malogrado autor de Shin Chan, Yoshito Usui, por muy ****** que sea, debería acabarla antes de morir.
Míralo en la foto, que desgraciado, con el despacho lleno de miles y miles de páginas, de capítulos, de tomos de Detective Conan y el tio no acabará la serie, no.


4) Nos encontramos ante un Dorian Gray moderno, ya que Conan Edogawa permanece siempre en edad infantil pase el tiempo que pase.


Pero la obra de Aoyama no es solo criticable por esto, sino también por el bucle infinito en el que sumerge al espectador. Cuando empiezas a ver la serie distingues 4 tipo de capítulos:



1) Los casos que suceden en presencia de Ran y Kogoro Mouri (este hombre deberá darle las gracias eternamente al enano). Estos casos suelen ser más o menos complicados, en general interesantes. Señalar que haya donde vaya Kogoro-Conan, muere alguien, no los invitéis.

2) La liga de detectives junior. Simplemente un coñazo de tres pares de narices. Yo me pregunto que hacen los japoneses que dejan a sus criaturas de 6-7 años correr por todo Tokyo como si de un pueblo de 20 habitantes se tratara. Quitando esta observación, suele tratarse de casos muy absurdos,  tanto que el propio Conan pone caras.

3) Hombres de negro. Inicialmente, cuando la serie no iba por el capítulo 700, que fueran a salir uno de estos personajes era sinónimo de un avance en el argumento, de estar más cerca de recuperar a Shinichi y desvelar todo el tinglado. Sin embargo, en las últimas épocas salen sin mayor utilidad argumental que ir vestidos de negro.

4) Los casos de Heiji Hattori. La caña. Pelea intelectual entre Shinichi/Conan y su primo negro de Osaka (seamos sinceros, Heiji y Shinichi son clones, solo difieren en el color de piel). Los más complicados y emocionantes. Curioso que un ex-policia y detective como Kogoro Mouri sea un inútil y salgan adolescentes detectives como churros.


Curiosidades:

– Ran es la peor mejor amiga del universo. Su amiga desde la más tierna infancia es incapaz de ver a Shinichi en Conan. A ver, mujer de dios, que le han puesto gafas más grandes que su cabeza (que ya es decir) pero el cambio tampoco es que sea substancial. Lo peor es que cuando por fin lo empieza a sospechar, que te quedas !Aleluya! tardan menos y nada en convencerla que es una locura y ella tan contenta. Vaya churro de mujer… 


– Los padres de Shinichi  viven muy felices en sus mundos. Es la única explicación para que vivan más allá del Pacífico (en Los Ángeles) desarrollando sus carreras de actriz/escritor y dejen a su hijo adolescente solo. Y cuando se enteran de todo el tinglado siguen tan panchos. Alucinante. Los padres japoneses son unos irresponsables.


– Todos los japoneses tienen hilo de pescar, en casa o en el bolso. Es un hecho y no hay que discutirlo. En el 85% de los casos se trata del arma homicida o parte del montaje del asesinato. Será porque se come mucho pescado en Japón pero el hilo de pescar no falta.

– Inventos de su particular Doraemon (profesor Agasa). Este hombre es tan genial que tiene como objetos tan destacados y usados hasta la saciedad como: la pajarita que modula la voz y el reloj con dardos somníferos. Siempre me pregunté como Conan era capaz de imitar la voz de gente que apenas había oído nunca.


– Kogoro Mouri. Una imagen vale más que mil palabras, imaginaos lo que valen dos imágenes…

 

– Las contadas “casi” recuperaciones de Shinichi. Es lo más odioso que pueda pasar en el mundo. Ver a Shinichi recuperar su edad por motivos tan divertidos como beber alcohol teniendo fiebre, para que aparezca, lo vean, resuelva un caso y otra vez volver a ser Conan. La primera frustra, pero puedes entenderlo, cuando has visto dos o tres empiezas a mosquearte.

– Kaito Kid, otro supergenio en la adolescencia, pero este es un ladrón (al que Conan nunca coge). Este personaje de hecho es previo a Detective Conan y tiene una serie propia (de 3 tomos), pero pasa a engrosar la lista de jóvenes cerebritos japoneses.


– Típica tensión sexual no resuelta de los shonens. No hay pareja que ni sea pareja en esta serie. Que al fin y al cabo es lo de siempre, pero después es normal que la gente genere hentais como locos. Vale que la relación Ran-Shinichi está difícil, pero la manía de evitar todas solo por ser un shonen, es cansino.


Parece que la entrada venga a decir: “No miréis nunca esta serie, apesta”, pero no. Obviamente si no hiciera un poco de critiqueo no tendría gracia. La serie mola, tiene casos super currados que no adivinarías ni en millón de años y la trama, en principio, es muy interesante. Y lo es hasta que llevas nosecuantos cientos de capítulos y te das cuenta que el autor te está trolleando y te ha metido en un bucle infinito del cual no saldras ni tu ni el pobre Conan eternamente niño. Tiene tanto openings como endings simplemente increíbles.  Merece la pena verla hasta que te canses y, si algún día anuncian el tomo final de Conan, comprarlo y a ver cómo lo ha hecho.