Artes japonesas (I): Kabuki

Japón es un país pionero en nuevas tecnologías y es muy posible que lo relacionemos con el manga, sus videojuegos o grandes compañías electrónicas. A pesar de ello, es un país de contrastes, modernidad y tradición en extremo, y hoy veremos parte de su tradición. Durante la era Edo (1603-1868) el país estuvo cerrado al exterior de modo que se desarrolló libre de influencias externas. Esa fue la época en la que nacieron muchas de las artes que hoy en día aun se practican con severa disciplina en el país del sol naciente. Hoy hablaremos del kabuki o teatro japonés.

Kabuki (歌舞伎)

Etimológicamente la capacidad (伎) de cantar (歌) y bailar (舞), el Kabuki es el teatro tradicional japonés. El día 20 de febrero se festeja en Japón el día del Kabuki, una de las expresiones teatrales más importantes del país. Kabuki fué declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de La Humanidad por la UNESCO en el año 2005. En él se resguardan los valores de la cultura japonesa tradicional. Historia Nace a principios de la era Edo, durante el shogunato Tokugawa una miko (sirvienta) del Templo Sintoísta Izumo tomó las danzas Furyû (danzas populares cantadas) y las unió con movimientos sensuales y vestuarios llamativos. 

En seguida ganaron gran popularidad gracias a su carácter innovador. A este nuevo estilo se le llamó kabuki en referencia a su vanguardia. Sin embargo, el erotismo que Okumi (la miko fundadora) añadía a los bailes fue en aumento. Al Kabuki se sumaron más jóvenes y las funciones acabaron desembocando en prostitución de sus intérpretes. Tokugawa prohibió que las mujeres realizaran los espectáculos por mala moral y pasaron a manos de hombres jóvenes (wakashu kabuki). Se centró más en la dramática de la obra pero su sensualidad seguía latente y se prohibió durante un tiempo por homosexualidad y escandaloso. Solo pudo volver con serias limitaciones: se eliminaba toda danza sensual y los actores serían hombres maduros; nace el yarô kabuki. Da comienzo su actual versión, se abren teatros en Tokyo, Kyoto y Osaka. 

 
Curiosidades
Surge el onnagata, actores masculinos que se especializan en papeles femeninos debido a la prohibición de la mujer en el kabuki. Su nivel de perfección llega a convertirlos en más femeninos y expertos en las formas femeninas que muchas mujeres. 
Existen varias temáticas: el jidai-mono en el que se narran pasajes históricas, el sewa-mono donde se cuentan historias cotidianas y el shosagoto basado fundamentalmente en la danza.  
Sus estilos de actuación se resumen en dos: aragoto, estilo violento en el que se encarnan a héroes, dioses o demonios con poderes sobrenaturales. Se basa en la exageración del maquillaje y sus gestos. Wagoto, un estilo más suave y relacionado con el sewa-mono que explica la cotidianidad. 
 
Es muy importante el maquillaje (kumodori), vestuario y escenario. Y se los podría considerar un arte en sí mismos. 
 
Los colores básicos del maquillaje son el rojo, negro y azul con una base blanca. Es muy importante ya que por los rostros es sencillo identificar a los personajes de la obra: el rojo suele ir con los héroes y simboliza su fuerza, el azul y negro lo comparten dioses y villanos. El aragato es muy colorido, los onnagata llevaba maquillaje de las geishas y en el wagoto no llevan maquillaje.
 
Del mismo modo los trajes son muy costosos y nos dan mucha información del personaje: clase social o personalidad. Son muy coloridos y abundan los accesorios como espadas, pelucas, sombreros, zapatos…
 
 
El escenario tiene características que nos llegan de la antigüedad y no por ello no dejan de ser sorprendentes. Son especiales para este arte. Hanamichi es una pasarela en la parte izquierda del escenario, entre el público, es un espacio que acerca la obra a los espectadores. En ella se producen los momentos de mayor carga dramática y la presentación de los personajes de la obra. A esto se le suma el mawari butai, es un escenario giratorio que les permite cambiar la escena sin tener que parar la obra. En la derecha hay otra pasarela donde se sitian los narradores y los interpretes de shamisen (guitarra de tres cuerdas). Por último está el seri, una plataforma que eleva al actor, proporciona un efecto muy impactante.

 

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