Made in Barcelona (I)

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Parece que cuanto peor van las cosas para el cine español (subida del precio de las entradas, cada vez menos ayudas por parte del gobierno), más se esfuerza éste en demostrar que no está acabado, al contrario. No soy mucho, por no decir nada, de los Almodóvar ni los Torrentes. Aquí lo que suele abundar son comedias de esas que ves y dices “española” y cambias de canal. Soy poco de los productos de la tierra, básicamente porque o no me llaman la atención o cuando te topas con una, decides que mejor no. Pero últimamente me da la sensación que están saliendo nuevas ornadas de directores (J.A.Bayona, Kike Maíllo, Jaume Balagueró; entre otros) que se esfuerzan en relanzar la producción y calidad autóctonas. En algunos casos necesitan una larga lista de empresas y productoras que hagan posible, con su dinero, que la película llegué a buen puerto. En otros, se opta por buscar ayuda en el extranjero. Si hasta ahora lo más reconocible de este país eran los ya internacional Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar (que ya podría hacer más películas), la nueva competencia les ponen las cosas difíciles. Los escarceos en la ciencia ficción, el terror, el thriller psicológico o el drama hacen augurar un futuro prometedor con títulos tan destacables como El orfanato, Lo imposible o REC. Aquí hablaremos de una de las incursiones en el género postapocalíptico, y en otra en el romance por medio de Los últimos días (Àlex y David Pastor) y Barcelona nit d’estiu (Dani de la Orden).

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